lunes, 16 de julio de 2012


En qué momento caí en este juego, no lo sé.
Sólo recuerdo tus susurros en mi oído,
Tus manos en mi piel
Y ese leve temblor que recorrió mi cuerpo.

“Soy la otra.”
Ese es el pensamiento que constantemente me invade,
Y que extrañamente disfruto.

Amo llegar como un bandido,
Escabullirme por pasillos,
Subir escaleras y entrar a tu guarida.

Ver tus miradas cómplices,
Sentir tu vida erguida,
Tus palabras desvistiéndome,
Sin pedirnos nada a cambio.

Un simple y hermoso juego
De vaivenes y cadencias
De susurros y gemidos.

Un juego que no exige nada
Nada más que el silencio eterno.

No hay comentarios.: