
El Ángel... encantadoramente tentador, con sus alas y su pureza y su aura inocentona.
El Ángel, dulcemente pecador, fascinante su caída.
Pero, por qué decide caer un ángel?
Porque la verdad es que nadie los bota, ni se resbalan, sólo deciden caer y aprender cosas nuevas, nuevos conocimientos y nuevos sentimientos.
Caer y seguir siendo ángel en la tierra, aunque sólo sea en apariencia.
Que los otros te miren y vean en ti al ángel y la salvación.
Que ellos me admiren y vean que aún soy un ángel.
La salvación?... mmm... hace mucho que decidí no salvar a nadie, pero si ellos quieren creer, quién soy yo para impedirlo?
Hoy soy un Ángel. Radiante, puro e inocente.