domingo, 19 de octubre de 2008

Zapatillas rojas

De nada le sirvió chocar  tres veces los talones de sus zapatillas rojas.
Ni decir "No hay mejor lugar como el hogar".
Lo más extraño de todo era que, en vez de llevarla a Kansas, las zapatillas no dejaban de bailar endemoniadamente.






Cordelia...



Imagen: Gentileza de Mor, con sus hermosos zapatos rojos.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Melancolía

Poseo tantos recuerdos como si tuviese mil años.
Charles Baudelaire (Splenn)

Pensé que tus recuerdos me abrumarían
y que la tarde del olvido cubriría mi rostro,
borrando con su bruma las películas de mi mente.

Pero vienes a mi sin ser llamado,
tan vívido y tangible como antes.
Provocándome.

Y mi interior se agita sólo con tu recuerdo,
tu olor emana de las sombras,
me envuelve,
me pierde.

Mil recuerdos como mil años...
y me siento vieja sólo de pensarlo.
Mientras tanto, me pierdo en unos ojos melancólicos
ajenos, distantes,
clamando por una respuesta que no llega.

Es por eso que mi alma se retuerce
en un panteón
que no ha elegido morar.

Cordelia...

viernes, 29 de agosto de 2008

Traición

"Así no puedo prometerte más.
Así no puedo hacerme cargo de ti.

Así sospecho me conviene mentirte
a decirte la verdad."
Miranda!


Te miro y me sonríes.
Con esa sonrisa que me derrite, que me desarma, que me deja vulnerable ante tus labios y las palabras que de ellos brotan.
Lo sé, lo sé - me repites como una letanía, y sigues fumando.
Y no puedo hacer nada, por más que me repita y te repita que con eso no me basta, que no necesito que lo sepas, sino que lo comprendas y que te pongas en mi lugar.
Y vuelvo a esmerarme en cerrar mi boca.
Callar lo que veo, lo que escucho, lo que siento, y lo que adivino en tus letras, tus movimientos y en tus actos.

Sé que no debería decirtelo, no otra vez, no esta vez.
No de esta manera.

Me miras de lado, y veo que conviene callar.
Además, no soy la adecuada para juzgarte, menos si me centro en tu largo y culposo prontuario de placeres bizarros. Más aún cuando soy parte de ellos, de los juegos a escondidas, de las llamadas a altas horas de la noche, de los encuentros clandestinos en alguna pieza olvidada.

Tienes que escucharme..- susurro. Pero no puedo terminar. Ahí viene ella.
No lo merezco. Es lo único que logro decir.

Y tu vas por ella, la besas con esos besos que me pertenecen, con esos labios que son míos. Y ella me sonríe.
No la culpo, yo tampoco sospecharía de mi mejor amiga.

...Cordelia...

Ma Fatigue

"Un sentiment bizarre
que le monde est pleuplé de crétins."
Tryo



Estoy cansada de toda esta mierda.
Hastiada de esta situación, pero sobre todo, aburrida de ella.
Sí, de esa. De la que tiene nombre de perra circense y actitud de preadolescente amante de Hello Kitty.

Esto me supera. Por más que trato de practicar mi paciencia, no. Realmente me supera.
Además, por qué mierda tengo que perdonarla?
Y tu me insistes en que ella lo siente, que se desubicó y ahora entrará en razón.
Y yo trato de creerte, como las incontables veces anteriores.
Pero no, no soy Cristo para perdonarla, ni mucho menos una santa.
Y como te dije, aunque se arrodillara en medio de la plaza, con micrófono en mano y vestida de puta, no la perdonaría.

Quiero que lo sepas.
Quiero que lo tengas presente.
Para las cretinas como ella las oportunidades se acabaron, y ahora... sólo espero que se devuelva la mano.


viernes, 6 de junio de 2008

Inocencia

Cordelia
No sabía porqué estaba ahí.
No recordaba cómo había llegado.
No recordaba, tampoco, la lejana luz del mediodía.
Con suerte sabía que su nombre había cambiado, puesto que ellos la llamaban distinto. Ellos o Él, eso daba lo mismo.

No sabía porqué cada noche el "juego" comenzaba otra vez, pero lo que sí sabía era que no merecía participar.
Y era extraño. En su mente de niña, nada tenía sentido, sólo el hecho de que cada noche debía jugar.
Y jugaba.
Jugaba hasta quedar sudada y jadeando. Cansada de tantos besos y risas falsas, de tantos revolcones inmerecidos.
Porque ella era sólo una niña, y no entendía porqué estaba en un prostíbulo.

domingo, 20 de abril de 2008

Doris

La vaca lo miraba con insistencia. Y él no podía soportar aquellos ojos acusadores, penetrantes. La vaca lo miraba tercamente, y él no podía hacer nada para que ella dejara de hacerlo. Ya había tratado con espantarla, pero ella era inmune a sus gritos de hombre angustiado. Había hecho de todo, así que llegó a la conclusión de que la pobre era una bruta. Y era el colmo, puesto que aparte de vaca le había salido bruta. Por más que se esmeraba en gesticularle órdenes ella seguía ahí, con la misma mirada acusadora. Sí, él era un pobre tipo, abrumado por los años y la culpa, y con una vaca de peluche que insistía en desafiarlo cada vez que le miraba.


Cordelia...

jueves, 17 de abril de 2008



Anoche soñé contigo- te dije.
Soñé que me llevabas a pasear por las callecitas hechas de adoquines, que comíamos de esos helados multicolores y que mirábamos como los barcos se marchaban de la bahía.
Anoche soñé contigo- volví a decirte, mientras esperaba una respuesta tuya.
Te mecí con fuerza, a ver si por fin me contestabas.
Anoche soñé contigo- te grite.
No reaccionaste.
Anoche soñé contigo- repetí histérica, mientras tiraba tu foto y una enfermera me sedaba.






Cordelia…

viernes, 4 de abril de 2008

Borrar y olvidar

Quiso olvidarla। Borrar cualquier vestigio de su patética existencia. No poder recordarla en lo más mínimo. Partió cerrando los ojos y calmando los atropellados latidos del corazón. Empezó borrando sus ojitos ambamarinos y su boquita de cereza. Luego, con un poco más de esfuerzo, difuminó hasta el máximo esos pechos turgentes y sus muslos suaves. La borró de tal forma que consiguió olvidarla. Abrió los ojos y ya estaba hecho, la que estaba quieta bajo él era ahora una extraña y no su muñeca favorita.



Cordelia

miércoles, 19 de marzo de 2008

Pequeñas cosas


Recuerdo...
Una caminata bajo la lluvia
un pequeño beso esquivo en la mañana
la llamada cuando me sentía más sola

Recuerdos....
tu y yo en nuestra cama
nuestros cuerpos entrelazados
el café eterno

Recuerdo...
los libros
las discusiones sin sentido
hablando de cosas pequeñas
tu afán por tomarlo todo en serio
y el mio por no tomarlo y bromear por todo

Recuerdo...
las canciones al oido
y las a viva voz
los poemas
las misivas
las historias
los sueños...



Cordelia

martes, 28 de agosto de 2007



Me miras cazador

me acechas, me recorres

ves como mi respiración

de presa asustada

toma un ritmo agitado

y tú sólo esperas

atento

presto para asestar el golpe

para que caiga agonizando

en un grito

para que muera

entre tus manos.



viernes, 10 de agosto de 2007

Todo un Ángel


El Ángel... encantadoramente tentador, con sus alas y su pureza y su aura inocentona.

El Ángel, dulcemente pecador, fascinante su caída.

Pero, por qué decide caer un ángel?

Porque la verdad es que nadie los bota, ni se resbalan, sólo deciden caer y aprender cosas nuevas, nuevos conocimientos y nuevos sentimientos.

Caer y seguir siendo ángel en la tierra, aunque sólo sea en apariencia.

Que los otros te miren y vean en ti al ángel y la salvación.

Que ellos me admiren y vean que aún soy un ángel.

La salvación?... mmm... hace mucho que decidí no salvar a nadie, pero si ellos quieren creer, quién soy yo para impedirlo?


Hoy soy un Ángel. Radiante, puro e inocente.

lunes, 18 de junio de 2007

Mis pecados favoritos

Últimamente Aligieri y su Divina Comedia han dado vueltas por mi cabeza.



Por alguna extraña razón cada vez que pienso en los pecados y el infierno termino en la idea Dantesca. Y es que claro, Dante es uno de los que describe de forma magistral los círculos del Infierno.

Pero ahora no me centraré en eso, no. Quiero hablarles de los pecados. O mejor dicho de los 7 pecados capitales.

Recuerdo, por esas cosas raras de la vida, una campaña de Magnum (el helado) basada en los pecados capitales, y sobre todo recuerdo el de Venganza.

Mas no es de comerciales y campañas publicitarias de lo que les quiero hablar, es de mis pecados favoritos, de esos que una y otra vez repito, sin que Pepé, mi conciencia, me moleste. De esos que disfruto como un viaje al Paraíso, como subir a las estrellas y caer, por los cuales mi alma se retuerse de placer cada vez que los siento cerca.






El primero de ellos es la Gula, el comer por el simple y exquisito hecho de comer. Probar nuevos sabores y texturas, empacharte con el paraíso de los alimentos, de los olores y sabores. Amo comer y no me avergüenza.






Luego la Lujuria, creo que no hay mejor pecado que éste. Un pecado divino, o simplemente un regalo de los dioses que la religión ha luchado por hacerlo pecaminoso.
No hay nada más sublime que sentir el calor de otro cuerpo, el sentir la respiración agitada y los vaivenes de un solo cuerpo... Si me fuera al infierno quiero que sea por esto. Claro, si el Infierno es como el de Dante, ya que el círculo de los lujuriosos no me parece mal lugar.







Después, la Pereza. Amo no hacer nada, sólo estar y respirar. Y no se imaginan hace cuánto no puedo hacer eso.

Y finalmente está la Ira. Alguien lo definió como el pecado de los Dioses, haciendo alusión a la Ira de Dios y a otros arranques de cólera de los dioses griegos.


Creo que no hay nada mejor que un buen pecado para un día que no ha estado muy bueno, sobre todo cuando tienes ira y deseos de venganza. Talvez lo mejor sea una rica recaída, como la Chorrillana de hoy, o talvez .....creo que hoy me falta caer en mi pecado preferido.



Y ustedes, qué pecados prefieren?








La imágenes fueron sacadas o robadas de un blog que no quiero recordar...

lunes, 28 de mayo de 2007

La lengua de las mariposas


Sentada a los pies de mi querido árbol, desvariando y vagando por mis ensoñaciones, jugando con el aire que traspasa mi sueter, logré quedarme quieta por un momento.

Quedarme quieta y sentir.

Quedarse quieta sin pensar.


Mariposas que revuelan, burbujas que quieren llegar a lo alto del cielo.

Mariposas tecnicolores, como las de la canción.


Y así, sentada, quieta y sólo sintiendo, apareció un nuevo mundo, un mundo plagado de sensaciones ambiguas, qeu transitan entre lo divino y lo infernal.

Un mundo que he creado para mi, para no ser juzgada, sólo para ser mirada por otros, y compartir un poco de este pedazo de cielo que se ha abierto para ustedes.



Cordelia